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Cine

“Punto de quiebre”, con Edgar Ramírez

Martes, 12 Enero 2016 - 2:00pm

El joven agente del FBI, Johnny Utah, intenta dejar atrás su pasado infiltrándose en unequipo de atletas de élite sospechosos de una serie de robos ejecutados de forma inusual. Trabajando de manera encubierta dentro de esta organización, conocerá al carismático líder de la banda, Bodhi. Inmerso en un mundo alrededor de los deportesextremos, el detective arriesgará su vida para demostrar que son los responsables de los insólitos robos.

Fruto de la admiración hacia el material original, el director de fotografía y realizador Ericson Core dirige “Punto de quiebre” (Point Break), remake del clásico del cine de acción del mismo nombre, que en 1991 dirigió Kathryn Bigelow (En tierra hostil) y protagonizaron Patrick Swayze y Keanu Reeves.

Para dar vida a los personajes de esta nueva versión, estrenada en Venezuela el pasado viernes, aparecen Luke Bracey, quien releva a Keanu Reeves como Johnny Utah, y el venezolano Edgar Ramírez, en el rol que desempeñó Patrick Swayze. Ray Winstone, Teresa Palmer y Delroy Lindo completan el reparto principal.

Como ya apuntamos, para esta película fueron invitados varios destacados exponentes del mundo del deporte de riesgo para hacer breves apariciones, además de asesorar al director en algunas de las escenas. Entre ellos encontramos al paracaidista Jeb Corliss, el snowboarder Xavier De Le Reu y el profesional de escalada libre Chris Sharma, todos partícipes de las espectaculares y excelentemente bien filmadas escenas de acción, que dejarán más que satisfechos a los amantes de las emociones fuertes, de los video-clips impregnados de adrenalina y de los documentales sobre snowboard, surf, escalada y saltos.

Se trata de un filme rodado con corrección y editado con buen gusto, aunque, también hay que decirlo, se ha criticado que el director Ericson Core y el guionista Kurt Wimmer en ocasiones llevan la historia hasta niveles que sobrepasan la lógica. Un ejemplo es la escena rodada en el Salto Ángel. ¿Se puede escalar la caída de agua más alta del mundo y, una vez arriba, saltar al río sin paracaídas y sobrevivir? Pero aún con estos desatinos, esta nueva lectura de la cinta de Bigelow ofrecer un buen espectáculo visual, por lo que no sería justo catalogarla como una mala película, pues simplemente es hija de los tiempos que corren para el género, en los que el guión funciona como simple instrumento para pasar de una de escena de acción a otra. Los admiradores del espectáculo visual puro y duro verán satisfechas plenamente sus expectativas.

El Diario de Caracas
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