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CG recomienda “Freixenet”, los mejores vinos espumantes de Barcelona


Fuimos a Barcelona en busca de los mejores vinos espumantes, encontramos a Freixenet, empresa española productora de cava y otros vinos espumosos y tranquilos.

Cuando viajamos a Barcelona, esperaba encontrar una ciudad muy hermosa, con grandes atractivos turísticos, como la Sagrada Familia, las Ramblas, restaurantes espectaculares y una idiosincrasia muy particular, y todo eso fue cierto. Quedamos deslumbrados por el encanto de una urbe llena de personalidad. Pero algo más nos sorprendió en esta travesía y fue la visita a una empresa de vinos que nos maravilló con su mezcla de modernidad y tradición.

Llegando a Freixenet

Abordamos el tren en la estación Plaza de Cataluña y en una hora llegamos al pueblo de Sant Sadurní d’Anoia, nos bajamos en la pequeña estación, miramos alrededor y caminamos unos pocos metros hasta llegar a una hermosa casa, muy señorial, en la que conoceríamos el proceso y la historia de la fabricación de vinos cava de una empresa que une una tradición centenaria (fue fundada en 1914) con una modernidad que garantiza la calidad de un producto que se vende en más de 130 países del mundo y que cuenta con una creciente y merecida popularidad en los Estados Unidos, particularmente en Miami, desde dónde escribimos esta nota con nostalgia y placer, precisamente acompañados por una botella recién abierta de Cordón Negro, ese cava fresco, ligero y apetitoso que nos hace rememorar el paseo que hiciéramos una mañana a las bodegas de esa increíble empresa.

Nos recibió Jep Bargalló, PR y Embajador de la marca Freixenet, quien se tomó el tiempo para explicarnos la creación y evolución de una compañía que se inició como algo muy familiar en 1861, siguió en 1911, con la unión matrimonial de dos familias, para llegar al lanzamiento en 1914 de la primera botella de Freixenet, hasta que se transformó en una corporación que sabe mezclar lo moderno con las tradiciones para conservar las características vitales de unos vinos que se han hecho una referencia de marca en el mundo, ahora unidos con la firma Henkell, que los hace líderes mundiales de los vinos espumosos.

Este paseo vinícola comenzó en una pequeña sala de cine situada a un lado de la recepción, con una película que echó las bases de la visita al poner en contexto el inicio histórico de Freixenet en ese pueblo encantador para luego llegar a todos los confines del mundo con sus espumantes que se muestran con orgullo en los anaqueles de tantos países.

Elaborando los mejores vinos espumantes

Luego nos explican el proceso de elaboración, como se trata el fruto de la viña del cual se obtiene el mosto que después de dos fermentaciones se transformará en cava. Se nos muestra cómo utilizan sus propias levaduras, como se trabaja con cuidado, paciencia y esmero para obtener el mejor producto. Es una labor de excelencia, llevada a cabo por enólogos, que aportan tanto sabiduría como innovación que usan productos autóctonos para darles un carácter distinto a sus vinos.

Luego nos llevaron a las bodegas a más de 20 metros de profundidad donde se puede apreciar el cuidado que se les da a esos miles de botellas que realizan, cada una, su silenciosa labor de fermentación. Es impresionante, darse cuenta de cómo esas botellas, que se almacenan en esas bodegas, están preparándose, bajo la cuidadosa mirada de los trabajadores de Freixenet, para alegrar las fiestas y reuniones de personas que en ese momento están en otras partes del mundo.

Este paseo por los salones y bodegas, en los que se nos muestra el proceso de elaboración del cava, el cuidado que se tiene en la preparación, embotellado y almacenaje del producto, muestra el amor y dedicación que se tiene con cada botella, lo que ha permitido el desarrollo de las variedades de Freixenet que hoy se consiguen en el mercado.

Al salir de las bodegas, la culminación de la visita es en el salón principal de la casa, donde se hace la degustación de los vinos con las tapas que los acompañan. Allí pudimos conocer a través de la experiencia los diferentes sabores de cada botella, que demuestran el valor de saber recolectar los viñedos de manera particular al reconocer el momento óptimo para la vendimia, tarea que no es sencilla cuando se piensa que Freixenet trabaja en estrecha colaboración con más de 500 viticultores.

Probamos entre otras, el Carta Nevada, el Brut Rosé, el Pinot Noir, y esa botella especial de Reserva Real, que con su elegancia y estructura asombran el paladar. Pudimos compartir con otros visitantes, gente que, como nosotros, ama el vino, porque sabe que con esta bebida se conoce la historia de un país, se afianzan las amistades y se estrechan los lazos de las personas, con las risas compartidas de una reunión coronada por las burbujas de un cava espectacular.

En este momento fue cuando experimentamos lo que escuchamos decir a nuestro anfitrión, que nos reiteró que el trabajo de los viticultores, el de los enólogos, la labor de cada persona que se esforzó en hacer cada botella, se verá en la sonrisa de las personas y en las miradas de quienes disfruten la bebida, porque es en ese momento cuando se hace realidad el sueño de los fundadores de Freixenet, de producir el mejor cava del mundo.

Si ustedes van a España, no pueden irse sin visitar Barcelona, y si van a esta hermosa ciudad catalana, tienen que subir al tren que los lleva a Sant Sadurní d’Anoia para conocer de cerca las bodegas y los secretos maravillosos que les guarda Freixenet, sinónimo de excelencia emblemática y tradición en la producción de vinos cava.

Belsay Hennig
Gustavo Méndez
CG Imaginations

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